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El desarrollo acelerado de diversas industrias está ocasionando a nivel mundial un gran apetito por las reservas minerales, un escenario en el que Perú es un protagonista de primera línea que tiene, sin embargo, muchos retos por superar con premura tanto a nivel interno como en el ámbito exterior.
En ese contexto, “El futuro de los minerales” fue el título del panel de comentarios y análisis que reunió a destacados representantes del sector en el Perú para conocer de primera mano las circunstancias y estatus en que se encuentra el país. Esta dinámica fue parte del reciente CIIT LATAM Congress 2026, desarrollado en Lima el 26 y 27 de marzo, convocando a una gran cantidad de destacados profesionales del ámbito minero, energético e industrial.
En el panel moderado por Paul Gómez, Senior Vicepresidente de Gold Fields, se reunieron Rómulo Mucho, ex ministro de Energía y Minas; Eder Lagos, director de mina en Hudbay Minerals; y Darío Zegarra, CEO de Newmont Yanacocha.
En su primera intervención a modo de preámbulo, Rómulo Mucho desarrollo el tema del valor de la minería en la actualidad y las “Las Tierras Raras” sosteniendo que la actividad minera ya no es una simple opción productiva del país, sino que hoy resulta indispensable pues en ella se sustenta la estructura y estilo vida moderna, con un consumo de materia prima minera que está cerca del trillón de dólares. Es una industria que, con valor agregado, mueve el 45% de la economía mundial. Una perspectiva que se irá incrementando con impulsos como la transición energética.
En este punto, el exministro hizo una observación, señalando que entidades como la Agencia Internacional de Energía resaltan el rol de los minerales en la transición energética ante la crisis climática mundial, reconociendo que no se llegará a la meta de nivel cero de emisiones en 2050, siendo China el único país que realmente se ha propuesto avanzar en ese camino, con un plazo que ya es hasta el año 2060. Esto se refleja, por ejemplo, en el auge de la industria de autos eléctricos, y también en la de centros de datos.

Las tierras raras
Este es un campo clave en el que China se ha posicionado con el liderazgo, de hecho, Rómulo Mucho recuerda que el gigante asiático controla el 90% de la producción de tierras raras. Es una tarea compleja que permite el desarrollo tecnológico (los centros de datos usan unos 20 elementos, entre tierras raras y minerales críticos) y en la que Perú aún no participa. “Tampoco habría armas sin tierras raras, se usan para aviones, misiles, submarinos, incluso aviones comerciales, y se empezó a usar desde que las descubrió un químico suizo”, complementó. Agregó que otro ejemplo actual es la industria de semiconductores, que también avanza gracias a las tierras raras.
“Nos hemos quedado en el tiempo, Latinoamérica es una región apetecida por su rica geología. Ahora se recomienda que los países se unan para intercambiar conocimiento y hacer transferencia tecnológica. Debemos dar mayor valor añadido al cobre para duplicar o triplicar el valor de las exportaciones. En tierras raras hay mucho ácido para disolver, y no contamos con la academia acá, en tanto que China tiene 39 universidades con especialidades en tierras raras, que es la sangre de la tecnología digital”, dijo.
Pidió entonces a la industria peruana avanzar en el conocimiento científico, la detección y separación de estos elementos, pues China no tiene todos los minerales, sino que compra los concentrados y ahí encuentra las tierras raras, que las hay en el hierro que acompaña al litio, y hasta en relaves antiguos como ha sucedido en EE.UU., un caso que podría repetirse en el Perú si se contara con la tecnología para detectarlos y procesarlos.

Un cambio estructural
“El cambio en el mundo no es coyuntural sobre el precio de los minerales, es estructural. Pasamos de un uso extensivo de combustible a un sistema de uso extensivo de minerales, donde destacan las tierras raras, y donde la geopolítica define el rol de la minería. Necesitamos pasar de un commodity business a convertir a la minería en un negocio estratégico para la vida moderna”.

Con esta presentación, Paul Gómez dio paso a los demás miembros del panel, donde Darío Zegarra fue el primero en coincidir con que vivimos un periodo de transición hacia procesos como la electromovilidad que proyecta dejar atrás los combustibles fósiles. “Eso abre oportunidades de las que debemos ser conscientes como país proveedor de recursos naturales que siempre han necesitado las economía”, apuntó, resaltando la necesidad de saber con quiénes competimos en el mercado para no presentarnos en desventaja.

Zegarra refirió además que el Servicio Geológico de EE.UU. coloca a Perú como el octavo país más atractivo para proveer minerales críticos. Por ello, es urgente, dijo, trabajar en atraer capitales, así como empezar la discusión sobre las reformas que se tienen que dar, especialmente a nivel de política pública ya que el país carece de una política nacional minera que ponga en valor el potencial de nuestros recursos. En ese contexto, sostuvo que hay que prestar especial atención al caso de Argentina, que tiene la misma formación cordillerana que Chile y no ha explorado sus yacimientos, pero que ahora está elaborando la normativa para avanzar hacia ese objetivo, logrado atraer ya a varias empresas globales.
Además, estimó que cada iniciativa minera en el país impulsa una gran inversión en infraestructura que impacta positivamente en las comunidades. En ese objetivo, informó que se ha firmado un compromiso con el Banco Mundial para diseñar y financiar procesos de infraestructura y mirar los territorios con más ambición e identificar el potencial minero.
Conectividad
En este contexto, Eder Lagos aportó que el 80% de concentrados, donde existen trazas de tierras raras, se van justamente a China que tiene la tecnología para aprovecharlas. “Además de concentrados de cobre producimos molibdeno, que no tiene tierras raras, pero sí un metal como el rodio, que es muy bien valorado -en el norte peruano hay buena cantidad- y se usa incluso para cohetes espaciales, lo que lo hace un metal estratégico”, contó. Obtener este elemento implica la capacidad de realizar procesos industriales de tostado como sucede en China, algo que no se ha desarrollado aquí y que significa una inversión que siempre dará resultados positivos. Esta realidad de necesidad de la industria colisiona sin embargo con largos procesos para obtener los permisos que ahora sólo permitirían tener una refinería en muchos años (esencial para estos procedimientos), lo que es un gran obstáculo para incorporar el valor agregado.
Finalmente, ponderó el valor del desarrollo por parte del Estado de la infraestructura necesaria para la conectividad, especialmente en la sierra peruana y zonas muy altas. Con instituciones como el INGEMET, que podría dar ubicaciones más exactas de los yacimientos, las inversiones serían más precisas en carreteras, trenes, líneas eléctricas, ahorrado mucho tiempo y recursos, tanto al país como a los privados que invierten.



