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La arquitectura empresarial y la gestión corporativa en el Perú están experimentando una metamorfosis irreversible. En el marco de la tercera edición del ERP Summit Perú 2026, celebrado en la capital, el ecosistema empresarial y tecnológico local se reunió para discutir el rumbo de la infraestructura de software y la integración de procesos. En este escenario, la conferencia EVOLUTIA: El mañana se reescribe hoy, dictada por el speaker internacional y consultor en transformación digital Jaime Montenegro, se convirtió en el eje del debate al analizar el impacto disruptivo, técnico y ético de la inteligencia artificial en el entorno corporativo.
Montenegro arrancó su intervención desmontando los temores históricos sobre el desplazamiento laboral a través de un enfoque evolutivo, comparando la resistencia actual frente a la IA con movimientos históricos como el ludismo en la primera revolución industrial o reacciones similares la aparición de la imprenta y el automóvil.
«Cuando el cambio tiene la capacidad de generar impacto positivo, no se detiene. El cambio se da a pesar de que hay grupos de personas que se sienten afectadas o que se oponen… En todas las revoluciones industriales, la etapa posterior siempre fue mejor que la anterior», enfatizó el especialista, ligando la evolución tecnológica con la necesidad intrínseca de la reconversión profesional.

El «síndrome del experto»: La parálisis de las empresas exitosas
Uno de los puntos tecnológicamente más críticos de la ponencia fue el análisis de los fallos de liderazgo en la adopción de nuevas arquitecturas de sistemas. Montenegro introdujo el concepto del «síndrome del experto» como el principal inhibidor de la innovación en organizaciones que, habiendo alcanzado la cima de sus sectores mediante modelos tradicionales (mencionando los casos históricos de Kodak, Blockbuster o Yahoo), desarrollan una ceguera voluntaria ante las disrupciones del mercado.
Esta resistencia no es ajena al panorama financiero de la región. El consultor recordó cómo, antes de la crisis sanitaria, gran parte de la banca en Latinoamérica limitaba operativamente el comercio electrónico al emitir tarjetas bloqueadas de forma nativa para compras por internet. «El síndrome del experto es pensar que las cosas nunca van a cambiar y que como yo soy el líder, yo digo cómo serán las cosas, y eso no es así», advirtió.
Métricas de adopción y la «desconexión» corporativa
Sustentando su análisis en datos de organizaciones globales como McKinsey y el Fondo Económico Mundial (WEF), Montenegro expuso una radiografía estadística que demuestra que la IA ha dejado de ser una tendencia periférica para convertirse en el núcleo del core operativo:
- Iniciativas globales: El 88% de las empresas en el mundo ya ha ejecutado proyectos con IA, aunque con niveles de éxito dispares.
- Élite tecnológica: El porcentaje de empresas líderes que obtienen resultados de alta rentabilidad e impacto real gracias a la IA se triplicó, pasando del 5% al 15% en el último año.
- Ecosistema local: En el Perú, el uso de estas herramientas está fuertemente internalizado en la fuerza laboral joven: el 65% de los centennials y el 53% de los millennials emplean la IA diariamente en sus puestos de trabajo.
No obstante, las métricas revelan una brecha de percepción técnica entre la alta gerencia y la base operativa. De acuerdo con los últimos reportes técnicos analizados, «los empleados usan la IA tres veces más de lo que sus líderes lo imaginan», lo que genera una desconexión en los mapas de gobernanza digital y seguridad de la información de las compañías.

De la IA Generativa a la era Agéntica: Co-pilot vs. Co-sitio
Desde la perspectiva de la ingeniería de software y la infraestructura cloud, el expositor subrayó que el mercado ha dejado atrás la fase inicial de la IA generativa de texto y contenido para adentrarse de lleno en la era de la inteligencia artificial agéntica.
«En la IA agéntica pasamos del momento en que la IA nos genera respuestas al momento en que la IA hace tareas… Son sistemas que tienen la capacidad de entender el contexto y, en base a un determinado objetivo, trazar su propia hoja de ruta e interactuar con otras plataformas», explicó Montenegro.
Para guiar a las organizaciones en este despliegue tecnológico, propuso dividir el uso de la IA en dos modalidades operativas bien definidas: la primera es el Modo Co-pilot, con un enfoque técnico en la productividad y velocidad de ejecución, y que se aplica en la práctica en ejemplos como resúmenes de flujos de correo, optimización de búsquedas y la extracción de datos de reportes. La segunda es el Modo Co-sitio, que se enfoca en el análisis estratégico de variables complejas para desplegarse en la alimentación de contextos masivos estructurados para la toma de decisiones de alta gerencia.

AI First vs. Human First: Una falsa dicotomía
Al abordar el diseño de las organizaciones del futuro, donde se prevé para 2027 una integración masiva de robótica y agentes autónomos, Montenegro desmitificó la rivalidad entre los enfoques centrados en la tecnología y los enfocados en el ser humano.
«Si no trabajamos hoy para consolidar una organización AI First, nuestra competencia nos va a arrasar… Pero Human First y AI First no tienen por qué verse como dos rutas separadas. Perfectamente puedo trabajar en las dos. Somos humanos potenciados por la inteligencia artificial», sentenció.
La urgencia técnica para los profesionales del país es inmediata: con el 50% de las tareas laborales actuales siendo susceptibles de automatización, las competencias de gestión e interacción con modelos avanzados ya no son opcionales. «La demanda de habilidades en IA, la capacidad que tienen las personas de usar y gestionar herramientas de inteligencia artificial, se ha multiplicado en el mundo por 100 en los últimos dos años», concluyó Montenegro, cerrando una intervención en la que deja en claro que la eficiencia del software empresarial ya no se mide en líneas de código, sino en su capacidad de integración con ecosistemas inteligentes.



