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La función de Recursos Humanos está dejando atrás su rol tradicional de soporte administrativo para convertirse en un actor central de la estrategia empresarial. Así lo plantea Jeanelle Valega, CEO de Info Capital Humano, quien sostiene que la ventaja competitiva de las organizaciones ya no reside únicamente en la tecnología o el capital, sino en las personas que las integran.
De la operación a la estrategia
Según Valega, factores como la aceleración digital, la escasez de habilidades críticas y el cambio en las expectativas de los profesionales obligaron a las empresas a repensar el rol de sus áreas de gestión humana. La especialista describe un cambio de paradigma en tres frentes: la selección de personal ya no consiste en cubrir vacantes, sino en asegurar las capacidades futuras del negocio; el desarrollo de talento no se limita a dictar capacitaciones, sino que busca garantizar la empleabilidad y la agilidad organizacional; y la fidelización no apunta a retener por antigüedad, sino a construir un entorno donde el profesional elija quedarse y crecer. Cuando la estrategia de talento se alinea con los objetivos comerciales y sus resultados de impacto, afirma, Recursos Humanos gana un lugar en la toma de decisiones estratégicas.
El riesgo de las iniciativas superficiales
Uno de los problemas más frecuentes, advierte Valega, es la falta de coherencia entre el discurso de marca empleadora que proyectan las compañías y la experiencia real que viven sus colaboradores. Muchas organizaciones invierten en beneficios atractivos o campañas de fidelización sin atender los factores estructurales que realmente generan compromiso: la cultura de trabajo, la calidad del liderazgo, la claridad en las líneas de carrera y la salud emocional de los equipos.
Para evitar caer en acciones cosméticas, la especialista propone que las estrategias de talento se construyan a partir de la escucha activa constante y el uso de People Analytics, de modo que cada iniciativa responda a necesidades reales y no a modas pasajeras. El compromiso genuino, sostiene, surge cuando las personas perciben que su desarrollo y bienestar importan de verdad.
Los debates urgentes para el sector
Valega identifica tres discusiones que, a su juicio, la comunidad de Gestión Humana no puede seguir postergando: la redefinición de la productividad, la integración ética de la inteligencia artificial y la evolución de los modelos de trabajo. A esto suma la necesidad de abordar la coexistencia de varias generaciones en un mismo equipo, las demandas de flexibilidad real y el reaprendizaje continuo, conocido como reskilling y upskilling. Su llamado es a dejar de mirar la tecnología como una amenaza y empezar a entenderla como un catalizador del potencial humano.
Liderazgo bajo presión de cambio
La especialista también apunta directamente a la alta dirección. En su visión, el liderazgo jerárquico y de control ha quedado obsoleto frente a la complejidad del entorno actual, y los comités ejecutivos necesitan comprender hacia dónde avanzan las tendencias globales en cultura, tecnología y hábitos laborales para poder tomar decisiones con visión de futuro. Cuando la alta dirección se involucra en entender estas transformaciones, explica, el liderazgo evoluciona hacia modelos más empáticos, adaptativos y facilitadores, capaces de generar las condiciones para que los equipos innoven y desplieguen su potencial sin frenos burocráticos.
El factor humano como ventaja competitiva
Al cierre, Valega insiste en que, pese al avance acelerado de la tecnología, la verdadera fortaleza de una organización está en su capacidad de conectar genuinamente con su gente. Llama a los líderes de Recursos Humanos a actuar con audacia, a posicionarse como socios estratégicos capaces de desafiar el statu quo y a liderar la transformación cultural desde el ejemplo. En sus palabras, construir organizaciones sostenibles exige equilibrio entre la firmeza en los objetivos de negocio y una sensibilidad profunda hacia el desarrollo y la calidad de vida de los colaboradores, porque si bien la tecnología aporta eficiencia, son las personas y el liderazgo humano los que generan la ventaja competitiva real.
Las reflexiones de Valega apuntan a una conclusión compartida por buena parte del sector: el futuro de las organizaciones no depende solo de su capacidad de adaptación tecnológica, sino de su disposición a poner a las personas en el centro de las decisiones estratégicas, con un liderazgo dispuesto a cuestionar los modelos tradicionales de gestión.
(infocapitalhumano.pe)



