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La industria pesquera peruana cerró una de sus temporadas más complicadas de los últimos años. De la cuota fijada en 1.91 millones de toneladas de anchoveta para pesca industrial, el sector solo logró extraer alrededor de una cuarta parte antes de que la temporada llegara a su fin.
«Terminamos una temporada de pesca industrial especialmente difícil», afirmó Jéssica Luna, presidenta de la Sociedad Nacional de Pesquería (SNP), al hacer un balance del periodo. «De una cuota de 1.91 millones de toneladas de anchoveta, pudimos avanzar cerca del 25%», precisó.
Según Luna, el responsable directo de este resultado es el Fenómeno El Niño (FEN), cuyo impacto no se limita a las cifras de captura. «El impacto del Fenómeno El Niño ha sido muy fuerte y sus consecuencias alcanzan no solo a las empresas, sino a los miles de tripulantes, trabajadores de planta y administrativos, proveedores y negocios portuarios que forman parte de nuestra cadena productiva», sostuvo la dirigente gremial.
Una señal alentadora en medio de la dificultad
Pese al escenario adverso, la presidenta de la SNP identificó motivos para el optimismo. Los resultados de la Operación EUREKA LXXVIII, ejecutada por el Instituto del Mar del Perú (IMARPE) con apoyo de embarcaciones de la flota industrial, revelaron que la anchoveta se mantiene saludable a pesar de las difíciles condiciones oceanográficas, con una evolución de biomasa acorde con lo registrado en el crucero de verano.
«Es una señal positiva», resumió Luna sobre estos hallazgos.
A ello se sumó otro elemento clave: el monitoreo científico detectó el inicio de un proceso de desove masivo del recurso. Sobre esa base, el Ministerio de la Producción determinó el cierre de la temporada, en cumplimiento de la normativa vigente que busca proteger el ciclo reproductivo de la especie.
Para la titular del gremio pesquero, esa secuencia —monitoreo, evidencia científica y decisión regulatoria— es precisamente el modelo a seguir. «Ese es el camino, decisiones basadas en información científica, monitoreo permanente y el cuidado del recurso», declaró.
Una industria que dice haber aprendido a resistir
Luna enmarcó el episodio actual dentro de una historia más larga de la pesca peruana frente a este tipo de fenómenos climáticos. «La pesca peruana ha enfrentado varios FEN a lo largo de su historia y siempre ha sabido resistir, adaptarse y salir adelante», señaló, y agregó que el sector deberá volver a apoyarse en «ciencia, tecnología, experiencia y cooperación entre el Estado y el sector privado», con la sostenibilidad del mar como prioridad.
La dirigente insistió en que el impacto de una mala temporada trasciende el balance económico de las empresas. «El desafío es enorme, pero también nuestra capacidad para enfrentarlo. Somos una industria resiliente y nuestro compromiso trasciende a nuestras empresas: alcanza a nuestros trabajadores y sus familias y al desarrollo del país», afirmó.
Luna cerró su balance con un mensaje de cara a lo que viene para el sector: «Tenemos razones para confiar. Y este desafío, una vez más, vamos a superarlo juntos».



