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El sector construcción en el Perú muestra señales claras de recomposición. El consumo interno de cemento, considerado uno de los termómetros más precisos del dinamismo económico en la infraestructura y la edificación, registró un crecimiento de 17.86% en marzo de 2026 en comparación con el mismo mes del año anterior, mientras que el acumulado del primer trimestre alcanzó una expansión del 14.36%, según datos del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI).
Para José Álvarez, profesor del Programa en Gestión e Innovación en la Construcción con Concreto del Instituto de Economía Urbana (Ineur) de ESAN, el comportamiento de este insumo fundamental refleja «una mejora gradual de la actividad edificadora y de infraestructura a nivel nacional».
El especialista precisa que el cemento constituye un elemento técnico clave para evaluar la salud del sector: «Desde una perspectiva técnica, el consumo de cemento suele considerarse un indicador adelantado del comportamiento del sector construcción, debido a que participa directamente en la mayor parte de las obras de vivienda e infraestructura. Por ello, el incremento en su demanda generalmente anticipa mayores niveles de inversión, ejecución de proyectos y actividad constructiva».
Factores detrás de la recuperación y peso de la autoconstrucción
El resultado reportado responde principalmente al avance de desarrollos de vivienda, infraestructura y edificaciones impulsados por el capital privado, a lo que se suma el desempeño constante de las obras por autoconstrucción.
Al analizar la tracción del mercado, Álvarez destaca que la demanda de materiales mantiene una tendencia favorable, «especialmente en segmentos vinculados al desarrollo habitacional, ampliaciones urbanas y ejecución de obras civiles».
Innovación técnica y descarbonización del sector
Junto con la reactivación del mercado, la industria cementera en el Perú atraviesa una transformación tecnológica orientada a la eficiencia y el cumplimiento de estándares ambientales globales. A nivel internacional, gremios como la Asociación Global del Cemento y el Concreto (GCCA) y la Federación Interamericana del Cemento (FICEM) impulsan hojas de ruta para alcanzar la descarbonización del sector hacia el año 2050.
Frente al hecho de que la producción de cemento representa entre el 7% y el 8% de las emisiones globales de CO₂, las plantas están implementando estrategias como el coprocesamiento de combustibles alternativos, la reducción del factor clínker y la formulación de productos adicionados.
En esa línea, el docente de ESAN subraya la adopción de normativas de desempeño internacional dentro del mercado peruano: «La industria viene incorporando cementos adicionados y materiales cementantes suplementarios alineados con estándares internacionales de desempeño, como la norma ASTM C1157, orientados a optimizar la durabilidad, la eficiencia y la sostenibilidad en las aplicaciones del concreto».
Perspectivas para el mercado nacional
El especialista sostiene que estas exigencias globales ya impactan la oferta local a través de «mayores niveles de inversión, la modernización tecnológica y el fortalecimiento de capacidades productivas», respondiendo tanto a la demanda interna como a la competitividad del entorno.
A modo de balance, Álvarez concluye que los indicadores actuales confirman una etapa de recomposición sostenida para la industria: «En conjunto, los indicadores actuales muestran que el sector construcción atraviesa una etapa de recomposición sostenida, respaldada por la inversión privada, la ejecución de infraestructura y el crecimiento de la demanda vinculada a vivienda y mejoramiento habitacional. La evolución del consumo de cemento continuará siendo un referente clave para evaluar las perspectivas de crecimiento y consolidación del mercado en los próximos meses».



