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El gas natural continuará siendo la principal fuente para la generación eléctrica en el Perú al menos hasta el año 2050, debido a su capacidad para aportar energía, potencia y confiabilidad al sistema eléctrico nacional. José Carlos Guzmán, gerente legal, asuntos regulatorios y relaciones institucionales de Olympic Perú, señaló que las perspectivas para el gas natural confirman su papel central en la matriz energética peruana durante las próximas décadas.
“Estamos hablando de una energía que en los próximos 20 años será la protagonista en la generación eléctrica”, afirmó en el PERÚ ENERGÍA 2026, congreso energético organizado por Prensa Grupo SAC.
No obstante, advirtió que el país enfrenta un desafío creciente relacionado con la reposición de reservas. Si se mantienen los actuales niveles de consumo interno y de exportación, el Perú contaría con entre 10 y 12 años de reservas de gas natural. “Si estamos mirando que el gas natural va a seguir siendo el protagonista en la generación eléctrica, hay que empezar a mirar realmente con mucho detenimiento cómo vamos a resolver ese problema”, indicó.
Guzmán explicó que el desarrollo de nuevos recursos gasíferos en el sur del país, particularmente en zonas de selva, requiere proyectos de larga maduración y demandará varios años antes de que esa producción pueda llegar al mercado.
Pero quizá debamos poner los ojos en otro lado. Guzmán destacó la relevancia estratégica de las reservas de gas natural ubicadas en Piura, región que cuenta desde hace muchos años con reservas probadas distribuidas en diversos yacimientos que, en gran medida, permanecen sin interconexión.
“Piura tiene hace muchísimo tiempo gas probado. El tema es que lo tiene en diversos yacimientos que hasta ahora no han sido conectados”, explicó.
De acuerdo con el ejecutivo, la producción gasífera de Piura podría abastecer no solo la demanda regional, sino también el consumo de gran parte del norte del país. Señaló que, al comparar la demanda existente entre Chimbote y Chiclayo con la producción disponible en Piura, existe capacidad suficiente para atender ese mercado. “Piura la autoabastece”, sostuvo al referirse al abastecimiento energético del norte peruano. Para Guzmán, la lógica de desarrollo del sector debería orientarse a que la demanda del norte sea atendida por la propia producción gasífera de esa zona.
ORYGEN
Orlando Mercado, gerente de asuntos externos de ORYGEN, sostuvo que el sistema eléctrico peruano ha demostrado una importante capacidad de respuesta frente a contingencias en el suministro de gas natural, pero los recientes eventos que afectaron la infraestructura energética del país han puesto en evidencia la necesidad de fortalecer la seguridad energética mediante inversiones en infraestructura redundante y nuevos mecanismos regulatorios para gestionar riesgos extraordinarios. “Lo primero que tenemos que reconocer es que el sistema eléctrico peruano es resiliente. Ha tenido una capacidad de respuesta operativa importante”, señaló.
Empero, advirtió que la capacidad de reacción del sistema no debe impedir un análisis más profundo sobre los costos y riesgos asociados a este tipo de contingencias. “Ha sido capaz de responder, pero la pregunta es a qué costo, a qué riesgo y cómo se han asignado esos costos”, remachó.
Uno de los principales desafíos identificados por Mercado es la vulnerabilidad de la infraestructura de transporte de gas natural, y, en consecuencia, sostuvo que el país debe avanzar hacia esquemas que incorporen redundancia operativa para reducir la exposición ante interrupciones de suministro. “De nada vale tener un gas barato si tenemos este riesgo en la infraestructura”, afirmó.
Entre las alternativas mencionó el desarrollo de nuevas infraestructuras de transporte, como ductos complementarios, así como proyectos de almacenamiento de gas natural que permitan responder ante situaciones de emergencia. A su entender, la definición de una estrategia de seguridad energética debe convertirse en una prioridad para la próxima administración gubernamental.
Mercado también alertó sobre la falta de decisiones oportunas para garantizar la sostenibilidad de la industria del gas natural. En particular, cuestionó la gestión de los lotes del noroeste peruano y señaló que la reducción de reservas constituye una preocupación creciente para el país. “Las reservas se acaban y no se toman decisiones importantes. Lo que pasó con los lotes del noroeste es el mejor ejemplo de cómo no hacer las cosas”, manifestó. “Necesitamos crear mecanismos fast-track que permitan acelerar todos los proyectos de transmisión”.
ISA ENERGÍA
El Perú necesita acelerar significativamente el desarrollo de infraestructura energética para atender la creciente demanda de electricidad y aprovechar el potencial de nuevos proyectos de generación, dijo Yov Restrepo, gerente de operación y mantenimiento de ISA Energía, quien destacó la importancia de fortalecer la red de transmisión y agilizar los procesos de aprobación de proyectos.
Restrepo sostuvo que el principal desafío del país es reducir los tiempos requeridos para desarrollar infraestructura estratégica. “Necesitamos construir infraestructura a una velocidad mayor a la que la estamos haciendo hoy. Lo que se espera es que sea en la mitad del tiempo”, señaló.
Uno de los principales obstáculos para el desarrollo de infraestructura, infirió, es la demora en la aprobación de los diversos instrumentos, permisos y autorizaciones requeridos para la construcción de obras: “Se requiere de mayor agilidad en la aprobación de los distintos instrumentos que se requieren para ejecutar las obras en el momento que se tienen que ejecutar”.
Restrepo recordó que el país cuenta con una importante cartera de proyectos de generación eléctrica que, de acuerdo con las proyecciones del Comité de Operación Económica del Sistema (COES), supera los 30.000 megavatios de capacidad propuesta para los próximos años. “Eso es una riqueza inmensa. Pero es como tener un Ferrari aparcado. Si no tengo las vías, ¿por dónde saco el Ferrari? Se va a quedar guardado”, sostuvo. Para Restrepo, el Perú no puede darse el lujo de desaprovechar oportunidades de inversión y desarrollo energético por falta de infraestructura.
Como ejemplo de los retrasos que enfrenta el sector, mencionó proyectos de transmisión que originalmente debían adjudicarse en 2020 y que terminaron concretándose varios años después, generando impactos en los cronogramas de ejecución. Frente a esta situación, propuso fortalecer el carácter vinculante de la planificación de transmisión eléctrica y promover la incorporación de nuevas tecnologías que incrementen la resiliencia y confiabilidad del sistema.
(energiminas.com)



