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Mientras diversas empresas internacionales decidían desinvertir en el país ante la incertidumbre política que se vivía en el 2021, la compañía minera peruana Alpayana vio una oportunidad para iniciar su expansión y salió de compras. La empresa ya venía desde el 2018 en un proceso de evolucionar de una empresa familiar —fue fundada en 1986 bajo el nombre de Casapalca— a una más corporativa; y su siguiente paso era justamente el crecimiento inorgánico, recuerda Fernando Arrieta, quien se desempeña como CEO de Alpayana desde el 2016. Así fue como la compañía, controlada por la familia Gubbins, con tres generaciones de empresarios mineros, se hizo de las unidades mineras Yauliyacu e Iscaycruz en 2022 de Glencore, y Morococha en 2023 de Pan American Silver. Con ello, la minera que realiza minería subterránea y produce concentrados de zinc, plomo, cobre y plata, logró cerrar el 2024 con una facturación anual de unos US$ 500 millones.
Pero el camino para convertirse en un jugador relevante en la industria peruana y regional estaba por escalar a un siguiente nivel. En el 2025, identificaron un potencial no aprovechado de dos minas de propiedad de Sierra Metals (Yauricocha en Lima y Bolívar en México), y las incorporaron a su portafolio. Ese mismo año, adquirió el proyecto Ariana, el cual contempla la construcción de una mina subterránea y una planta procesadora para transformar minerales concentrados de cobre y zinc, con una inversión de unos US$ 200 millones. Así, junto a su mina propia Americana en Huarochirí, Alpayana suma un total de seis unidades mineras activas y una en proyecto.
“Nuestra visión es ser una empresa minera referente en la región. Cuando conversábamos con mi equipo hace poco, decíamos: ‘Tal vez región se está quedando corto, tal vez ya debería de ser mundo’. Porque no tenemos límites geográficos de crecimiento ni tampoco límites desde el punto de vista de minerales específicos”, explica el CEO de la compañía.
No obstante, tras esta seguidilla de adquisiciones, el 2026 marca un momento de mirar hacia dentro de la compañía. “Vemos un poco más complicado el crecimiento inorgánico. Si bien seguimos buscando oportunidades, la coyuntura actual económica y de precios [de los metales], que están bastante por encima de lo que han estado en los últimos años, hace que sea más caro todo lo que podría haber sido oportunidades de compra […]. Eso no quiere decir que no estamos buscando. Sin embargo, vemos que es un poco más complejo de lo que venía siendo en años anteriores”, indica el ejecutivo.
En ese sentido, el foco de la compañía este año será consolidar sus operaciones y crecer orgánicamente su producción mixta de zinc, cobre, plomo y plata en cada una de sus minas. Entre sus metas está duplicar la producción de Yauricocha —que produce cerca de 4.000 toneladas al día de minerales— en los siguientes tres años; y la de Bolívar (México), a 10.000 toneladas al día en los próximos años, relata Arrieta. En cuanto a Americana, que produce 5.000 toneladas al día de minerales, están ampliando la planta para alcanzar las 8.500 toneladas este año y llegar a las 10.000 toneladas entre el 2027 y 2028; mientras que en Yauliyacu están haciendo lo mismo para pasar de 4.000 toneladas a 5.300 toneladas de producción este año, y alcanzar las 7.000 toneladas el 2027. En el caso de Argentum (Morococha), cuya producción máxima históricamente fue de hasta 3.000 toneladas al día, el ejecutivo apunta a llevarla a 4.000 toneladas en dos años y a 5.000 toneladas en tres años.
“En las seis unidades (activas) que tenemos se debería producir 9 millones de toneladas de mineral este año. Y en cuanto a concentrados, más o menos serían 350.000 toneladas de zinc, 150.000 toneladas de cobre y unas 75.000 toneladas de plomo. Y más o menos la producción de plata estaría por encima de 13 millones de onzas”, proyecta Arrieta, quien prevé que la facturación de la minera crezca 17% este año.
LA RUTA DE CONSOLIDACIÓN
En el último año, el precio de los metales experimentó un alza considerable. Según el Banco Central de Reserva del Perú, el precio promedio del cobre pasó de US$ 4,07 por libra en enero del 2025 a US$ 5,88 por libra en febrero de este año; mientras que el de la plata subió de US$ 30 a US$ 82 por onza en el mismo período. Y se prevé una consolidación de este ciclo alcista: la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) estima un precio promedio del cobre de US$ 5 por libra para el 2027, ante una demanda creciente y una oferta estable. En esa línea, Juan Carlos Ortiz, vicepresidente del Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP), estima que “en unos tres o cuatro años más el consumo de cobre de las centrales de inteligencia artificial [data centers] va a ser más grande que el de los carros”, lo cual generará un cambio en las proyecciones de demanda. Si bien este escenario de precios altos no es favorable para nuevas adquisiciones, sí lo es para seguir financiando los siguientes pasos de Alpayana y acercarse a su meta de consolidarse como un referente regional minero.
Esto, naturalmente, pasa por destinar inversiones en hacer más eficientes y productivas sus operaciones. Es por ello que desde el área de transformación digital de la minera vienen ejecutando proyectos que provienen tanto de la gerencia, que están más vinculados a tecnología y grandes inversiones, como de los propios empleados. Por ejemplo, para hacer más seguras las operaciones en Morococha, Alpayana opera scoops autónomos (cargadoras subterráneas) que funcionan sin conductor humano. Por otro lado, el ejecutivo indica que cuentan con un programa llamado “Desafío Minero”, en el que los propios trabajadores presentan iniciativas de productividad. A la fecha, señala que han implementado más de 40 iniciativas vinculadas a la productividad de las operaciones. “Somos muy poco de contratar consultores, todo lo tratamos de hacer inhouse. Sí creemos que las ideas que vienen de nuestra propia gente van a tener mayor tracción, y [además] es gente supercapaz que conoce el negocio”, replica.
Estas mayores eficiencias se vienen plasmando en las minas que operan y que, según el gerente general de Alpayana, todavía no ven su punto máximo de producción. “Hoy no estamos ni cerca de eso [el nivel óptimo de producción]. Seguimos encontrando recursos y nuevas zonas de minado. No deberíamos tener ningún problema en seguir creciendo”, resalta. No obstante, señala que actualmente la operación en la que ven más oportunidades desde el punto de vista geológico es Morococha, que integraron a la compañía en el 2023. “Tiene un potencial geológico gigantesco. Hay muchas cosas todavía por descubrir, lo cual es superimportante porque va a ampliar mucho la vida de la mina, nuestras reservas y recursos”, resalta.
PROYECTO ARIANA
El año pasado Alpayana cerró la adquisición en julio del proyecto Ariana, que era propiedad de Southern Peaks. Este proyecto resulta estratégico para que el grupo consolide su presencia en los Andes y desarrolle sinergias con operaciones cercanas. En concreto, esta mina subterránea —que cuenta con una planta procesadora con capacidad de 2.000 toneladas por día— está ubicada cerca del sistema hídrico de Marcapomacocha, que alimenta el Túnel Trasandino Cuevas-Milloc. Este último provee el 70% del agua potable en Lima y Callao. Frente a ello, Arrieta confirma que la mirada de minería responsable que tiene Alpayana, con altos estándares ambientales y de gestión, se aplicará en este proyecto, el cual de momento aún no inicia su construcción.
Para sacar adelante este proyecto, la compañía viene evaluando y trabajando con Sedapal soluciones que sean reales y sostenibles en el tiempo frente a los problemas de escasez de agua de Lima. Así, uno de sus planteamientos es construir un nuevo Túnel Trasandino, que cumpla con estándares modernos y permita un mantenimiento continuo. “Este proyecto sería una infraestructura clave que servirá para cubrir las contingencias que puedan presentarse en torno al Túnel Trasandino y contribuirá en gran medida a garantizar el abastecimiento de agua para Lima”, finaliza el ejecutivo, convencido de que la minería y el agua pueden generar soluciones conjuntas.
(forbes.pe)









