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Mucho se habla sobre la Generación Z y los retos que presenta la atracción y retención del talento en este segmento etario y, seguramente, serán muchas más las líneas y reflexiones que veremos acerca de este tema en adelante.
Hoy en día, la generación Z representa más del 20% de la población total del Perú y el 40% ya forma parte del mercado laboral, situación que obliga a las empresas a redefinir sus estrategias y modelos de gestión para competir por este talento.
Aunque aún no se encuentra la receta mágica que cumpla a cabalidad con esta consigna, ya se observan en el mundo laboral ciertas tendencias que generan un resultado muy positivo a la hora de atraer y retener este talento. Entre estas, subrayo las siguientes:
- El propósito como nuevo salario emocional: a nivel global las encuestas reflejan que el 70% de los jóvenes prefiere trabajar en empresas en donde los valores de la empresa coincidan con los propios, es decir, son personas que no solo buscan un empleo por dinero, sino también organizaciones con coherencia entre lo que dicen y lo que hacen, con impacto real en la sociedad.
- La flexibilidad como requisito: la tendencia global marca que, en esta generación, la flexibilidad, lejos de ser un “plus”, es un mínimo indispensable para equilibrar vida laboral/personal y persistir en la empresa. El reto está, para quienes tenemos responsabilidades de liderazgo, en cómo estas demandas dialogan con los niveles de productividad necesarios en la organización.
- Desarrollo acelerado: aprendizaje continuo, hojas de ruta claras en materia planes de carrera, desafíos reales y proyectos de impacto marcan la tendencia de una generación que es voraz en materia de aprendizaje y que definen estos factores como claves para su permanencia.
- Liderazgo empático y bienestar mental: lideres cercanos, coherentes e inclusivos, organizaciones con una comunicación honesta y horizontal que escuchen y conversen constantemente, sumado a una demanda clara de bienestar emocional, ya no pueden desestimarse si se desea ser competitivo y acceder a este talento.
- Digitalización absoluta: Para ponerlo en simple, una empresa sin tecnología espanta a esta generación que es nativa digital, que ha nacido con un dispositivo en sus manos y que exige herramientas ágiles y procesos eficientes para sentirse productivos y valorados en su día a día.
Quienes tenemos responsabilidades de liderazgo, sabemos que un factor clave para el desarrollo sostenible de una organización es contar con el talento adecuado en cada estamento. A juzgar a simple vista, esta generación pareciera tener una serie de demandas que desafían los modelos de gestión tradicionales y exigen nuevas estrategias para su captación y retención.
Lo cierto es que, más allá de estas demandas, la generación Z está impulsando la transformación de las organizaciones por el enorme capital que traen consigo; nuevas formas de hacer las cosas; adopción acelerada de nuevas tecnologías, pensamiento disruptivo y soluciones agiles al tiempo que, a partir de sus demandas, impulsan organizaciones con mayor inclusividad y propósito en la sociedad en la que se desarrollan, lo que constituye, desde mi punto de vista, una enorme aportación de valor de nuestros jóvenes a las organizaciones y la razón por la cual debemos adaptar nuestras empresas para las generaciones futuras.
Para las empresas que recién empiezan a mirar a la Generación Z, el primer paso no es rediseñar todo, sino escuchar mejor. Podemos comenzar por líderes más accesibles, conversaciones frecuentes sobre desarrollo y reglas claras de flexibilidad. Adaptarse no es ceder, es evolucionar. La Generación Z no desafía a las organizaciones, las empuja a ser más humanas, ágiles y relevantes para el futuro.
(forbes.pe)









