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Durante muchos años, el bienestar laboral fue abordado en las organizaciones como un conjunto de acciones aisladas: programas de beneficios, actividades recreativas, campañas puntuales o iniciativas de autocuidado que, bien intencionadas, no siempre estaban conectadas con la estrategia del negocio ni con una comprensión profunda de lo que las personas realmente vivían en su trabajo.
Hoy, ese enfoque resulta insuficiente.
Las organizaciones que buscan ser sostenibles, competitivas y humanas en el tiempo enfrentan un desafío mayor: dejar de tratar el bienestar como un complemento y comenzar a gestionarlo como un eje estratégico, con el mismo rigor con que se gestionan las finanzas, la operación o la calidad.

El contexto actual —marcado por altos niveles de estrés, cambios tecnológicos acelerados, exigencias de productividad y una creciente conciencia sobre la salud mental— exige pasar del discurso a la toma de decisiones basada en evidencia. Esto implica diagnosticar, medir, analizar y actuar con una mirada integral.
Bienestar Laboral 360°: una mirada sistémica
Desde esta perspectiva surge el Modelo MASBE, que propone un enfoque de Bienestar Laboral 360°, entendiendo que el bienestar no es un estado aislado, sino una construcción multidimensional que integra:
- La experiencia emocional y psicológica de las personas.
- Las condiciones objetivas de trabajo.
- La calidad de las relaciones y del liderazgo.
- La cultura organizacional y sus valores.
- La coherencia entre lo que la empresa declara y lo que realmente se vive.
Diagnosticar bienestar, por tanto, no es aplicar una encuesta y entregar un informe.
Es escuchar activamente, comprender percepciones, identificar brechas, reconocer riesgos psicosociales, y, sobre todo, conectar esa información con la estrategia organizacional.
Un enfoque 360° permite responder preguntas clave para la gestión:
- ¿Cómo se sienten realmente las personas en su trabajo?
- ¿Qué factores están impactando su motivación, su salud y su compromiso?
- ¿Qué elementos de la cultura están fortaleciendo o debilitando el bienestar?
- ¿Qué decisiones de liderazgo y de gestión de personas deben ajustarse para construir sostenibilidad?
Bienestar, cultura y resultados: una misma ecuación
No existe cultura sólida sin bienestar.
No existe productividad sostenible sin salud mental.
No existen resultados de largo plazo sin personas que se sientan cuidadas, escuchadas y comprendidas.
El bienestar laboral, cuando se gestiona estratégicamente, deja de ser un “programa” y se convierte en un activo organizacional que impacta directamente en:
- Compromiso y sentido de pertenencia.
- Clima emocional y confianza.
- Retención de talento.
- Capacidad de adaptación al cambio.
- Desempeño y calidad de los resultados.
En este sentido, el desafío para los líderes de Recursos Humanos y de las organizaciones en general es claro: integrar el bienestar a la estrategia, con indicadores, procesos y decisiones coherentes.
Porque, en definitiva, el bienestar no es un costo.
Es una inversión en sostenibilidad humana y organizacional.
Como suelo señalar en mis espacios de formación y acompañamiento:
“No hay estrategia más poderosa que cuidar a las personas que hacen posible la estrategia”.
(infocapitalhumano.pe)









